lunes, 17 de octubre de 2011

El término medio

¿Por qué todo en esta vida gira sobre polos opuestos? ¿Por qué hay que ser caliente o frío, y no templado? ¿Blanco o negro, y no gris? ¿Positivo o negativo? ¿Por qué en el misterio hay que creer o no creer? ¿No podemos llegar a un término medio?

Por un lado están los escépticos racionalistas (que yo más bien los calificaría de negacionistas), que siempre llevan el NO por bandera, negándolo todo por sistema, renunciando a lo que significa la palabra escéptico: “Quién duda y reserva juicio”. O lo que es lo mismo, no negar, que parece ser la afición favorita de estos señores.

Por otro lado tenemos a los fanáticos creyentes, que sobre todo se dan en relación con el fenómeno Ovni. Toda luz que se mueva por el cielo, incluso cualquier objeto desconocido, está tripulado por seres del espacio provenientes de una galaxia muy, muy lejana y, para colmo, nos describen con pelos y señales su morfología y hábitos alimenticios. Incluso que en la cara opuesta de la luna hay naves como las que usaban en “La Guerra de las Galaxias” (no pude interrogar a este respecto a tan docta sentencia, si las naves eran del Imperio o de la Alianza rebelde, aunque bien podía tratarse del Halcón Milenario que viajaba a la velocidad de la luz y así llega antes a la Tierra).

Y los que no son de la rama ufológica, pero que sentencian que cuando una persona nace lo hace llorando (bueno esto sí es cierto), pero que cuando muere lo hace riendo… Posiblemente a quien dijo esta gran sentencia se lo comunican los que mueren.

Tampoco nos olvidemos de una nueva especie que ha hecho su aparición, los vividores. Los vividores pertenecen a esa comunidad que está muy relacionada con los fanáticos y que se alimentan de ésta. Su sistema es manipular, exagerar e incluso mentir los datos que le ofrecen para dar más morbo, y lectores u oyentes a sus bolsillos.

Y ahora reflexionemos. Los escépticos, racionalistas, negadores se basan en la ciencia y si no está basado en la ciencia no es posible. O sea, que si por ellos fuera ni existiría el oxígeno, la Tierra sería plana y el centro del Universo.

¡Y yo que creía que un científico era una persona que reconocía que la verdad absoluta no existe, que incluso teorías muy arraigadas son debatidas con el tiempo! Hasta el prestigioso Stephen Hawking rectificó en sus teorías.

¿Tanto cuesta reconocer que pueden existir fenómenos físicos (y digo bien, físicos, nada de paranormal ni ufológico) aún no conocidos? ¿O es que su gran intelecto se vería mermado?

Señores fanáticos ufológicos, ¿por qué no atendéis a muchas evidencias de que hay unas cosas que se llaman prototipos y que a los gobiernos lo que les interesa es hacernos creer en hombrecitos verdes para desviar la atención de proyectos secretos? ¿No os parece raro que los extraterrestres precisamente colaboren con el Gobierno de EE.UU.? ¿Que todo acontezca a partir de 1947 cuando la II Guerra Mundial acaba en 1945 y muchos científicos alemanes pasan a colaborar con los Estados Unidos?

Señores vividores, ¿cuándo vais a informar de verdad y no ser sensacionalistas con eso de que “el misterio vende”?

¿Cuándo vamos a entrar todos en el término medio y así nos irá mejor?