lunes, 24 de octubre de 2011

Todo vale

Que pena, que desilusión! Pero ¿Qué está pasando? Aun recuerdo cuando era casi un niño y me empezaban a interesar los temas del misterio, crédulo de mí, en las que daba por sentado que todo lo que leía, oía o veía proveniente de las “vacas sagradas” era la verdad absoluta y que los malos malísimos trataban de impedir que esta verdad llegara al resto de la especie humana.

Si decían que un ovni de proporciones gigantescas se plantaba en mitad de la Plaza Mayor de San Cucufato de Arriba era lo más cierto del mundo mundial porque lo decía esa persona, y si resulta que investigaciones posteriores daban como resultado que era fraude o exageración (no por parte del escritor, que haberlos háilos) era poco menos que una conspiración judeo-masónica para intentar ridiculizar el fenómeno ovni (y de paso que no te estropeen las ventas de los libros)

Si un fantasma espeluznante camina por los pasillos de un viejo edificio, habrá que hacer lo posible para que la susodicha alma en pena asuste más todavía, así que habrá que ayudarla golpeando taquillas, provocando que salten los volumétricos  y haciendo todo el ruido posible para los que no están viendo y confían en la palabra del investigador de turno vean lo horripilantemente mal que se está pasando allí.

Escritores de “prestigio” que se creen en posesión de la verdad absoluta sobre un tema (yo más bien diría monotemático) que no sólo se creen con dicha verdad, sino que no consienten que nadie toque ese tema porque al parecer compraron la exclusiva.

“Amigos” que traicionan la confianza y se aprovechan de descubrimientos en investigaciones para apuntarse el tanto.

Personajillos que no les importa decir lo que no es por tal de obtener fama y notoriedad y si hay que falsificar pruebas y hacer comulgar al personal con piedras de molino se hace.

¡Que pena, que desilusión! Pero ¿Qué está pasando? ¿Por qué hay que engañar a esas personas ávidas de saber que entraña de verdad un misterio?
¿Por qué nos engañamos a nosotros mismos? 
¿Por qué está tan mal el mundo del misterio?  
¿Por qué todo vale?